Mucha gente cree que un astrónomo vive metido en los observatorios. Mi papa por ejemplo es de esas personas que, por mil veces que le explique, siempre me pregunta a que observatorio me quiero ir a trabajar. Este ya es mi octavo año desde que entré a estudiar astronomía, y hoy por primera vez estoy en un observatorio. Había venido antes acá, a Tololo, pero solo como turista. Esta vez, el telescopio de 0.9 m estará a cargo mío y de la Eli por 7 noches completas.
A petición de Sergio, habrá que contar como es la cosa por acá.
Llegamos a La Serena alrededor de las 6 de la mañana, en bus por supuesto (ustedes saben que los estelares no tenemos presupuesto, porque no somos el “tema de moda”). Pero no me quejo, porque el bus era “platinum” y se podía dormir perfecto.
De ahí se toma el taxi a las oficinas de Tololo, donde te entregan tu “sobre mágico” y una pieza para que duermas un rato mas, porque a las 12 se sube.
En el sobre mágico viene una clave para poder usar internet arriba, y viene también una tarjeta con la que te vas a identificar cada vez que vayas a comer. Dicen que esa tarjeta es para saber quien come que y cuando, para después cobrarles. Pero nosotras somos chilenas, así que no nos cobran nada ^_^
Lo mas lindo de ese sobre, es que decía “Dr. Mónica Zorotovic”
Dormimos como hasta las 11 y luego una buena ducha y a la recepción. Ahí estaba Don Sergio, que nos llevaría a nuestro destino. Llegamos a Tololo como a las 13:30, dejamos las cosas en nuestras piezas y partimos a almorzar antes que nos dejaran bajo la mesa (acá el almuerzo es de 1 a 2).
Al entrar entendí por que Francisco Paz me había dicho que disfrutara la vista desde el comedor.
Aquí dejo una panorámica de cómo se ve la cosa desde afuera
Luego a ordenar un poco las piezas, y subimos para que Don Arturo nos dejara todo instalado en el telescopio.
Aquí una fotito de nuestro telescopio, con el auto que nos prestan para ir del hotel al observatorio (en auto son 2 minutos, pero subir eso a pie serían unos 20 minutos y llegaríamos moribundas) y el enano que hace guardia.
Y aquí la sala de control, con sus 6 computadores, donde cada uno tiene su misión: Uno recibe las coordenadas, otro controla el guiding, otro nos muestra un mapa del cielo y nos muestra a donde estoy apuntando, otro sirve para darle las ordenes de que tipo de imagen tomar, con cuanto tiempo de exposición y en que filtro (en este mismo se puede jugar con iraf y imexam para ver como van saliendo las cosas), otro que nos despliega la imagen que estamos tomando, y finalmente uno al que hay que pasar las imágenes al final de la noche para liberar espacio en los otros.

Otra cosa es que acá el aire es muy seco, y uno anda dando chispazos, que incluso pueden apagar las pan tallas de los computadores si los tocas. Ese velcro con la huincha son el “sistema anti-chispas” que te amarras al zapato para descargarte. Pero claro, la huincha tiene que tocar tu piel… y como hacia frío yo andaba con panties, así que la cosa no servía mucho. Me pegué unos buenos chispazos, sobre todo cuando tocaba la manilla de la puerta para salir a fumar.
Luego de tomar unos cuantos bias, dejamos tomándose los domeflats y bajamos para cenar. Acá se cena entre 5 y 6 de la tarde, porque luego hay que subir para tomar los skyflats justo cuando atardece.
Y como uno se va a ir a observar como por 12 horas (ya que las noches en invierno son largasas), hay que llevar su buen “cocavi”. Aquí pueden ver la maravillosa “hoja de deseos” que uno llena cada día, pidiendo lo que quiere que le preparen. Y también les muestro el resultado. 3 panes, galletas, un termo de café y jugo. Se que suena un poco exagerado, pero hay que considerar que esto es el picoteo de la noche, el desayuno e incluso el almuerzo. Es que si nos vamos a ir a acostar pasadas las 6 de la mañana, veo difícil que lleguemos a almorzar. La Eli dice que uno generalmente se pasa directamente hasta la cena, y el resto del día se vive con estos cocavies.

Cuando subimos para tomar los skyflats nos encontramos con una sorpresita. Nubecillas... pocas, pero suficiente para que no se puedan tomar. Así que en ese caso uno se queda solo con los domeflats. De todos modos eran unas nubecillas inocentes, así que teníamos esperanzas. Esperamos a que anocheciera de verdad para empezar a mirar los cumulitos. Pero las nubes se habían hecho más densas. Estuvimos hasta pasadas las 10 de la noche, revisando todos los cúmulos de la lista. Pero no había caso, las imágenes eran pésimas.
De ahí nos dedicamos a hacer hora, chateando, revisando mails y hasta pasando en limpio un par de capítulos del Carroll. De cuando en cuando mirábamos a la pantalla del guider, para ver si aparecía algo. Como a las 12 empezaron a aparecer. Salimos a confirmar en persona y efectivamente se había despejado bastante. A las 12:26 teníamos nuestra primera imagen decente de un cúmulo.
Y se quedó despejado toda la noche. Asi que como no habíamos podido tomar los skyflats al atardecer, nos tuvimos que quedar a tomarlos al amanecer. Terminé acostandome a las 8 de la mañana.
Desperté como a las 2 y me vine al comedor, el único lugar con wifi y además con café.