jueves, 10 de mayo de 2007

Un paseo en metro

Hoy se me ocurrió ir a la ESO (en Vitacura), a las 6 de la tarde, a una charla de Dante Minniti sobre la búsqueda de nuevos planetas. Hasta ahí todo bien. Me fui con Nacho, llegamos temprano, café y galletas, y luego una charla entretenida como las que caracterizan a Dante. 

A la vuelta Claudio me tiró a escuela militar, donde ya la cola para entrar al metro me hizo pensar en el viajecito a casa que tendría. Me subí al metro vacío y me acomodé en una esquinita. Venía con audífonos y pensando en las cosas que tenía que llegar a hacer a la casa: tomar once, lavar ropa, hacer aseo, terminar unos detalles en el paper pa la reunión de mañana, y si alcanzaba el tiempo, empezar el capitulo 15 del Carrol. Ah verdad, este lunes expongo en seminarios, pero el sábado hay carrete, el domingo es el día de la madre, y de ahí toca ida al teatro. Filo… si siempre me las arreglo para alcanzar a hacer todo.
De ahí mis pensamientos derivaron a los planetas. ¿Sabían que yo pensaba trabajar en ese tema antes de irme a trabajar con Marcio? Pero el semestre de mi práctica coincidió con el año sabático de Dante, así que el destino me llevó a las estrellas. Pero a veces todavía me baja la nostalgia… sobre todo cuando me dicen que en estelar ya se sabe todo, que es un tema estancado, y que por eso no nos asignan tanta plata como a los “temas de moda”. Pero de ahí se me pasa, y vuelvo a querer a mis estrellitas, aunque todos crean que ya las conocemos bien… estoy segura que seguimos siendo unos completos ignorantes.

Pero volvamos a la vida real… estaba yo en el metro. Estación a estación el metro se iba llenando, y mi metro cuadrado se iba reduciendo cada vez más. Horario punta y yo viajando hacia el centro… quien me manda. De repente me di cuenta que ya había escuchado como 2 canciones enteras, y seguíamos en Salvador. Bajé el volumen un poco… “señores pasajeros, por problemas en estación Universidad Católica estaremos detenidos mas tiempo de lo normal”. No, si no me había dado cuenta. Tengo paciencia, y puedo entender que me voy a demorar un poco mas… pero no entiendo el concepto de espacio propio de alguna gente. 10 minutos estuvimos parados en la estación, y la gente seguía intentando subir al carro. ¿No entienden que no caben? ¿O es que acaso allá afuera en el anden tampoco caben? Apretaban y apretaban, y cuando el metro ya quería partir, las puertas no cerraban. En momentos así agradezco estar en un país donde el porte de armas sea ilegal, porque de verdad que me hubiera despachado a 2/3 del vagón pa poder respirar. Para que decir de bajarse en Baquedano, a codazo limpio. Igual mi cara de odio debe haber sido poderosa, porque cuando logré llegar a la puerta, la masa que venía subiendo me dejó un caminito pa pasar... notable… voy a aplicar esa carita mas seguido.
Salí del metro caminando rápido y fuerte, como si con cada pisada estuviera botando colapso por los pies. Ya no pensaba en lo que tenía que llegar a hacer, sino solo en un bus directo a la playa, o en los planetitas de Dante… alguno tiene que ser más habitable que este.
Cuando llegué me tiré sobre la cama… unos 10 minutos estuve hasta que reaccioné. ¡Que jugo!… seguía con la mochila puesta. No lavé, no ordené, no hice los ajustes al paper, ni pienso abrir el Carrol. Si me hice algo para comer, porque la panza si manda, pero me lo vine a comer en camita, mientras escribo esto para botar un poco de mierda.

¿Y ahora? ¿qué es ese olor? Adivinen…mi vecino se esta fumando un caño.

2 comentarios:

paula dijo...

Tampoco fuiste al teatro ese fin de semana!! Ese es el asunto, cachai que al final no alcanzamos a hacer nada!, y pa más andamos idiotas por la vida! Yo creo que la única moraleja de esta historia, es que tu vecino va por el BUEN camino!

monin dijo...

jajajaja demas. Y la dura.... toy s'tresá :(

Quiero vacaciones :(

Este jueves hay carrete... y salgo si o si porque lo necesito