Manejando por el camino la pólvora rumbo al trabajo, de repente me topo con un pony! En la pista de al lado, un camión a la misma velocidad del pony. El chofer fumando y riéndose. Así estuvimos por 3 kilómetros, yo compartiendo en parte la risa del chofer (nada arruina la felicidad de un viernes), esperando a ver cuánto tiempo se iban a tardar en comenzar a sonar las bocinas de los autos que se acumulaban detrás mío.
Cosas surrealistas de algunas mañanas que te hacen llegar tarde al trabajo. Por suerte no tengo horario fijo 
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