martes, 30 de octubre de 2007

Infierno en Venezuela, Parte 1

Dicen que siempre que pasan cosas buenas y malas, hay que contar lo malo primero, para después quedarse con el recuerdo de lo bueno.

Nuestro viaje empezó mal apenas llegamos a Venezuela. Nos habían dicho que por todos lados ofrecían cambio ilegal de dólares a bolívares, pero nunca pensamos que fuese tan descarado. Saliendo de inmigración, se nos acercaban los tipos de la guardia nacional, vestidos de uniforme, a ofrecernos cambio. Cambiamos unos pocos dólares en una casa de cambio legal (porque nos dijeron que los mulas te podían dar bolívares falsos) y corrimos hacia el aeropuerto nacional. Íbamos atrasados, y las colas allá son eternas. En casi todas partes atiende una sola persona, y la palabra eficiencia parece no existir. Luego del check in… correr de nuevo a abordar. Pero llegando ahí nos dicen:
- No han pagado la tasa aeropuertoaria (o como se escriba)
- ¡Pero por qué no avisan antes!
- Nunca avisan :P
Entonces… devolverse un tramo a pagar la famosa tasa (menos mal que cambiamos algunos dólares antes) y correr de nuevo a embarcar. Una vez adentro… rabia. Nos dieron mal el vuelto, y no a mi… a todos los que no lo contaron. Porque Rob pasó antes y alcanzó a darse cuenta que lo estaban cagando. Fueron 5 mil bolos cada uno (como 2 dólares) y aunque es poco da rabia que los mismos tipos que trabajan en el aeropuerto te estafen.

Después el vuelo de Caracas a margarita… con unas turbulencias que al menos me hicieron relajarme como si hubiese estado en fantasilandia. Hasta gritos hubo jejeje. Y al lado mío un abogado venezolano que me habló pestes todo el camino. Se quejaba de las cosas que hace Chávez y decía que eso no era un país. Y me hizo una advertencia: “cuando en margarita veas a alguien que te atiende pésimo y no está ni ahí con arreglar nada… ese es un margariteño al que nada le importa. Después de mucho rato puede que llegue un caraqueño a arreglar el problema”… uff no pensé que eso era un presagio tan real de lo que se nos venía.

Llegamos al hotel (Hesperia isla margarita) como a las 10 y nos quedamos mucho rato esperando para hacer el check in… claro, porque por ejemplo mi nombre no existía. Tenía que adivinar el nombre de mi compañera de pieza para saber donde estaba. Me acordaba solo que se llamaba Maria, así que comprenderán la linda búsqueda que tuve. Y no era la única con el mismo problema. Por mientras, la Paula y la Favi que habían llegado antes nos fueron a sacar comida porque a las 10:30 cerraba el restaurante

Comimos pizzas y pastas de “la trattoria” que estaban bastante buenas. El calor allá es impresionante, incluso a las 11 de la noche que ya eran. Te sientes pegoteado (aprox. 90% de humedad)

De ahí nos fuimos a conocer la playa y nos quedamos ahí conversando hasta tarde. Ahí nos enteramos de los problemas que había tenido la gente que llegó antes.

Los primeros en llegar fueron los organizadores. Para sorpresa, cuando preguntaron por la reserva para IAU, les dijeron que no había ninguna… “¿pero como? Si tenemos reservada la mitad del hotel, y las 3 salas de conferencia”.

Lo que había pasado… el tipo que les hizo la reserva se fue de vacaciones y no dejó nada anotado. No se como habrán solucionado el atado… pero cuando llegamos al menos teníamos piezas… algunos.

La gente que se quedó en el otro hotel (Hesperia playa el agua) sufrió por los errores con las piezas. Una señora de argentina nos contaba todo el desastre. A una pareja la mandaron a una pieza y cuando entraron, había ropa adentro. Otros tuvieron menos suerte, y se encontraron con una pareja durmiendo adentro. Otros llegaron a una habitación donde el techo estaba en reparaciones y lleno de estuco. Y otros más, entraron a una y había un pintor… todo un jugo. A unos cuantos les pasó que las llaves no abrían. Al final de dar mucho jugo, mandaron a 11 personas a otro hotel por esa noche… porque no quedaban piezas libres (¿como no les dicen antes?). Y al final al día siguiente los mandaron al mismo donde estaba yo.

Dentro del hotel yo no tuve mayores problemas, salvo tener que pedir por favor que me cambiaran las toallas del baño, cuando ya era el tercer día (las 5 estrellas no las vimos por ningún lado) y que no se te ocurriera estar apurado por un café en el desayuno. Una vez me sentí dentro de una broma de video match. Pedí un café y la señorita me dice “enseguida”. 5 minutos y nada, le pedí a otro tipo… “enseguida” 5 minutos más de verlos pasearse a ambos, y nada. Le pedí a otra señorita, y ella si volvió al tiro… con el café, pero sin la taza. “Vuelvo enseguida” me dice… y se lleva el café con ella. Al rato llega con mi taza… pero SIN EL CAFÉ. Carajo… se fue de nuevo y se quería llevar la taza… pero esa vez le dije que me la dejara… ya veía que volvía a llegar con el café y sin la taza. En eso deben haber pasado 20 minutos y yo ya me había comido todo, así que me tomé el café sólo :P

Pero hasta ese entonces, todavía todo me daba risa… total, yo no pagué por nada jeje.

Pero otra gente si tuvo atados más fuertes. A uno de los profes (no me acuerdo ya cual fue), le entregaron una habitación con sangre en el lavamanos. Y a otros les explotó el aire acondicionado y les empezó a salir una cosa negra. Eso como a la hora de almuerzo. En la noche aun no les arreglaban nada ni los cambiaban de pieza.

Además de gente que se enfermó… pero eso ya no era culpa del hotel. A todos los picaban miles de mosquitos, menos a mi para variar, que no me picó nada. A una niña la picó una medusa y le dio una infección brígida. Y la Favi se empezó a poner roja y llena de sarpullido… intoxicación con mariscos le dijeron, aunque ella dice que nunca le han dado problemas. Le inyectaban corticoides, pero cuando se le pasaba el efecto volvía a estar mal… y así como 3 días.

Y que decir de las gargantas… todos medio afónicos porque el calor era insoportable pero dentro de las salas de conferencia hacía frío. Yo andaba con el chaleco para todos lados, y hasta unos calcetines en la mochila.

También me quise morir cuando a mi cámara se le trabó el zoom óptico, el primer día, y no pude tomar más fotos. A varia gente le fallaron las pilas, e incluso a uno le salió una franja morada en el laptop. Por lo menos en mi caso, la camarita se arregló acá en Chilito. Conclusión… el problema era el 90% de humedad.

No tengo mas tiempo ahora, pero ya se viene la historia del tortuoso cambio de hotel, con mis 2 salidas de madre (en el check in y check out), el infierno en carcas con Lan lavándose las manos por dejarnos botados, y al final lo lindo… un tour de un día que contaré al final para quedarme con ese recuerdo.

Continuara…

Igual el hotel y la playa eran bonitos, asi que dejo unas fotis.

Vista desde los dormitorios
Piscinas del hotel
Playa privada del hotel

3 comentarios:

Roberto Lineros dijo...

@.@ que mala pata para todos!!!

el medio paseito, jejejej

SebaS dijo...

jaja!!.. perdona que me ria pero es bastante gracioso escucharlo!... me parece increíble lo que cuentas... debe haber sido una impresionante hazagna para todos, aunque debo decir que hasta ahora tu la has tenido barata...

quiero leer la segunda parte!

Saludos, y que bueno que esten todos bien ahora (creo)

monin dijo...

si, ahora que lo cuento y lo leo en verdad me da risa... pero en el momento te juro que te entraba una rabia apestosa.

Toy terminando unos gráficos para Claus y sigo con la segunda parte ;)