jueves, 31 de diciembre de 2009

Año nuevo… otro más

Es el último día. Pero que importa el día, que importa si hoy cambia el número del año, que importa si es uno más, o uno menos. Si al final, el cambio es constante, y los números sólo están para ordenarnos, para poder llevar la cuenta.
Mi papá comentó que me encontró muy madura, después de haber conversado durante cuatro horas sin tener una sola discusión. Algo que no habíamos podido hacer desde mi adolescencia. Pero no se si sea madurez, o es simplemente uno de los efectos colaterales de estar bien con uno mismo, en paz con el mundo. Un efecto de darme cuenta que cada uno depende de si mismo y que al resto se le debe aceptar como viene. Lo tomas, o lo dejas. Más que madurez, creo que es experiencia de vida, años de circo. El haber aprendido a desviar el tema, en vez de enojarme, cuando noto que alguien está tratando de hacerme cambiar mis bases. El haber descubierto, o seguir descubriendo, cuales son esas bases, las cosas que ya no cambiaron, y las que siempre cambiarán. Porque los valores y principios también cambian, mutan, y está bien que así sea. Y hoy me gusta escuchar a la gente con sus distintas visiones de las cosas, de la vida, y poder decidir yo misma si las tomo, o las dejo. Porque me gusta estar en constante crecimiento… porque nunca soñé con ser Peter Pan.

Feliz año nuevo!!!

1 comentario:

rosmarie dijo...

Definitavente eso es madurar querida hija. Experiencias se tienen a diario y durante toda la vida, el que sepas sacar lecciones de ellas es capacidad de evolución y eso es madurar