lunes, 11 de febrero de 2008

De mudanza

Siempre me habían hablado de lo insoportable que eran las mudanzas, algo con lo cual yo no estaba de acuerdo. Primero que todo, porque nací y viví en la misma casa por 22 años, y cuando al fin me fui de ahí tenía tan pocas cosas, que con dos viajes de auto estuvimos listos. Luego de 4 años, me volví a mudar, pero esta vez fue aún más rápido. Una mochila llena de ropa y un taxi a casa de una amiga (te quiero Paulita), mientras buscaba un lugar definitivo. En verdad creo que eso ni siquiera fue mudanza, fue solo un borrón y cuenta nueva. Además que esa vez tuve taaanta suerte, que el primer departamento que fui a ver me gustó y lo arrendé… en el mismo edificio de mi amiga :P

Llevo poco más de un año viviendo en ese depto, que es lindo, bien ubicado y cómodo para mí… pero no para dos. Así que, cambio otra vez. Pero esta vez, parece que el fantasma de las mudanzas tediosas me alcanzó. Volviendo de las vacaciones de Arica, comencé con calma a buscar departamentos en portalinmobiliario, emol y cuanto sitio encontraba. Una semana estuve así, reuniendo información, teléfonos y llamando para ver si cumplían con todas las exigencias de mi querido gargamel. Luego vino el día de conocerlos… calor de enero, mucho caminar y 8 departamentos visitados. Sólo uno fue lo suficientemente bueno como para que el cansancio me convenciera de que ese estaba bien y que no tenía que seguir buscando. Luego las llamadas a la corredora. Que si me gustó, que lo tiene que ir a ver mi pololo para ver si a él también le gusta, que si le gustó, y que lo arrendamos… Y luego el ir y venir de papeles. Datos míos, datos de mi aval, 3 idas a la corredora (al otro lado de Santiago), dos idas a la notaría, y finalmente las llaves en mis manos. Bien, se acabó y al fin me puedo poner a trabajar… ilusa. Ahora venía la parte de meter todo en cajas… ¿cómo he sido capaz de acumular tanta mierda en un año? Debería botar la mitad de las cosas que tengo, incluyendo ropa, adornos, revistas, recuerditos inútiles varios… pero no me da la cabeza para pensar que se queda y que se bota. Así que todo se fue a cajas tal como estaba. Si bien podría llamar a una mudanza para que se llevara todo, preferí llevarme algunas cosas antes, para empezar a ordenar. Sobre todo porque la mudanza no tiene horario disponible recién hasta una semana más. Ayer fueron dos autos de mi madre repletos de cosas, y hoy me pasaré en la tarde por el new depto para empezar a armar repisas y ordenar lo que ya está allá. Lo ideal es que cuando la mudanza se lleve lo definitivo (llámese TV, cama, refri…) se pueda habitar una casa ordenada desde ese mismo día (porque ya no quiero seguir durmiendo rodeada de cajitas).

Lo se, ando idiota, enojona e hipersensible, y es que en verdad estoy cansada, y más que cansancio físico, es cansancio mental. De sólo pensar que aún quedan cosas por encajar, cosas por ordenar, papeles de salvoconducto que ir a buscar al centro y luchas con los del teléfono, el cable y el internet para que hagan los traslados correspondientes (porque en el nuevo edificio no hay triple pack, y hay que contratar todo por separado)… Pero al menos en una semana más ya habrá terminado y podré al fin dedicarme a trabajar en el paper (si, aún no está listo).

Creo que esta vez si aprendí que las mudanzas son odiosas. Lo bueno… las cosas perdidas que reaparecen (como mi anuario del colegio que ni me acordaba que tenía) y empezar con una casa completamente limpia y con todo en su lugar.

3 comentarios:

Roberto Lineros dijo...

y donde es la casa????


y la fiesta???


saludos.

monin dijo...

es cerquita, a un par de cuadras, pero suficiente como pa no poder llevarme el refri al apa :P

Se viene la inauguración, pero deja instalarme todavía... y descansar un par de dias porque estoy agotadisima. Hoy estuve todo el dia ordenando las cosas que ya llevé, y tengo unos lindos moretones de recuerdito :P

Marcelo dijo...

Esta oracion la aprendi despues de mi tercera mudanza (y es biblica): deshazte de tus poseciones !!!